lunes, 13 de agosto de 2012


Argentina’s New Literary Tradition: Pensions for Aging Writers

Tomas Munita for The New York Times
Argentinian writer Alberto Laiseca, 71, at his house and studio in Buenos Aires.
BUENOS AIRES — It is not enough for this city to boast cavernous bookstores that stay open past midnight, broad avenues once roamed by literary giants like Jorge Luis Borges, cafes serving copious amounts of beef and red wine, or even a bizarre neo-Gothic skyscraper, the Palacio Barolo, inspired by Dante’s “Divine Comedy.”
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Tomas Munita for The New York Times
Argentinian writer Bernardo Kleiner, 84, at his house and studio in Buenos Aires.
Now, writers have yet another reason to live here: pensions.
The city of Buenos Aires now gives pensions to published writers in a program that attempts to strengthen the “vertebral column of society,” as drafters of the law described their goal. Since its enactment recently, more than 80 writers have been awarded pensions, which can reach almost $900 a month, supplementing often meager retirement income.
“The program is magnificent, delivering some dignity to those of us who have toiled our entire life for literature,” said Alberto Laiseca, 71, one of the recipients, who has written more than a dozen books of horror fiction, including “The Garden of Talking Machines” and “The Adventures of Professor Eusebio Filigranati.”
The pensions reflect how Argentina has sought to bolster what is already one of the strongest literary traditions in the Spanish-speaking world; Borges, the acclaimed short-story writer and poet, easily comes to mind, but Argentina also boasts classics like “Facundo: Civilization and Barbarism,” a 19th century cornerstone of Latin American literature by Domingo Faustino Sarmiento, who went on to become Argentina’s president.
Argentina produced an array of other renowned writers in the 20th century, like the novelists Ernesto Sábato and Roberto Arlt, and in recent years Buenos Aires has enjoyed a resurgent literary scene (of the 22 authors recently chosen by the magazine Granta as the best young novelists writing in Spanish, 8 are Argentine). In addition to the pensions, the city offers subsidies to independent publishers and tax exemptions on book purchases.
The literary pensions underscore how Argentina — despite the European feel of its capital city, which evokes parts of London, Paris and Budapest in its leafier districts — currently feels like an alternate reality on some pivotal matters. As some European nations debate austerity measures aimed at curbing large budget deficits and reining in expansive welfare states, Argentina is deepening its own.
While European nations trim social benefits, Argentina has granted pensions in recent years to more than two million people who worked in the informal sector, in an effort to reduce inequality. Retirement benefits were also extended to Argentines living abroad, some of them outside the country for decades.
Under President Cristina Fernández de Kirchner, social spending has soared in other areas, including cash transfers to poor families and programs like “Soccer for Everybody,” in which the government covers the broadcasting fees of soccer matches so people can watch for free. But as economic growth slows amid galloping inflation and a crackdown on access to hard currency, concern is growing that the buildup in social spending may not be sustainable.
Many writers here, as well as some legislators, insist that it is. The law in Buenos Aires, approved at the end of 2009, received the backing of various political parties, with a notable exception. The party of Mauricio Macri, a right-of-center businessman who is mayor of Buenos Aires, abstained from the vote.
There are now plans to extend the literary pensions beyond Buenos Aires. Juan Carlos Junio, a lawmaker who supports Mrs. Kirchner, revived a bill in July that would make pensions available to writers nationwide, potentially offering some financial stability to hundreds of older writers in the provinces.
“I’m very optimistic about the approval of our bill,” Mr. Junio said. “There’s a general recognition of the transcendent role that writers have had in forging our society.”
Here in Buenos Aires, the requirements for obtaining the pension are fairly strict. A writer must be at least 60 and the author of at least five books released by known publishing houses, ruling out self-published writers. Authors of tomes on law, medicine or other technical matters need not apply, as the pensions are limited to writers of fiction, poetry, literary essays and plays.
In extraordinary cases in which an author has published fewer than five books, an evaluation committee, with its members drawn from organizations like the Argentine Writers Society and the literature department of the University of Buenos Aires, considers recognitions like literary prizes in determining the eligibility for a pension.
The pensions (aspiring English-speaking expatriate writers, take note) are open only to Argentines with at least 15 years of residency in the city of Buenos Aires; the works must be in Spanish or an indigenous language of Argentina. Each recipient’s pension is calculated in accordance with assets and other income, with the aim of bringing the retirement income of writers over 60 in the range of the base salary of municipal civil servants.
Charles Newbery contributed reporting.

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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