viernes, 13 de junio de 2014

La hora americana 1910-1950 en el MNBA

El Museo de Bellas Artes refuerza su costado nacional con una muestra sobre el americanismo

Por: Belén Papa Orfano
"Jujuy" de Antonio Berni es una de las obras clave de la muestra.
El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró lamuestra "La hora americana. 1910-1950" la cual ratifica el giro local que el museo inició hace un año y medio con el desembarco de la nueva dirección a cargo de la subsecretaria de Gestión Cultural de la Nación, Marcela Cardillo. A través de 120 piezas provenientes de museos de todo el país, desde Humahuaca hasta la Patagonia, la exhibición profundiza en los trabajos de los artistas argentinos y de la región que recorren el camino artístico del indianismo, el nativismo y el indigenismo. 

La muestra, curada por Alberto Petrina (Director Nacional de Patrimonio y Museos) y Roberto Amigo, es, según palabras del primero, "una reivindicación histórica, cultural y política sobre un mundo sumergido, olvidado y despreciado o, en todo caso, borrado de la memoria de una ciudad etnocéntrica, eurocéntrica y con una profunda amnesia americana" como la Buenos Aires de principios del siglo XX. 

Durante meses Petrina y Amigo llevaron adelante una minuciosa tarea curatorial para hacer coincidir trabajos de Antonio Berni, Francisco Ramoneda, Raquel Forner, Alfredo Guido, Atilio Terragni -su obra"Atardeciendo" de 1920 y propiedad del Bellas Artes es la pieza central de la propuesta-, Lino Spilimbergo y José Antonio Terry, entre otros. La muestra incluye, además de obras pictóricas, vestuario, esculturas, la proyección de un corto y un apartado especial dedicado a registros de la arquitectura prehispánica y neocolonial.

En el pabellón de exposiciones temporales del museo, en esta oportunidad subdividido en pequeñas salas, el desnudo de 1924 "La chola" de Alfredo Guido -heredero de Édouard Manet y Francisco de Goya- da cuenta de la tensión entre la cultura de formación de muchos de estos artistas y lo que aspiraban a representar. Frente a ella, "Señor de los temblores", un cristo mestizo anónimo de la escuela cusqueña de la primera mitad del siglo VIII. 

Los artistas viajeros coronan el recorrido. Son aquellos que retornaron a la Argentina tras la experiencia europea o bien fueron confinados a estas tierras ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial y eligen las provincias del norte para asentarse temporalmente. Flanqueado por obras de Spilimbergo, "Jujuy" de Berni atrapa por lo estridente de sus colores, sus reminiscencias metafísicas y la particularidad de su composición centrada en una chola de espaldas al espectador, "un riesgo pictórico", de acuerdo a Amigo. 

"Es una exposición que va a dejar una marca profunda en la tradición de este museo nacional. Es hacer un lugar e incluir aquello que se había dejado de lado siendo un museo nacional", afirmó Petrina, el encargado de subrayar a lo largo de toda la presentación para la prensa que "La hora americana" es la confirmación de un nuevo rumbo en un museo ligado por tradición a los movimientos artísticos europeos. 

En ese sentido, el curador y funcionario nacional destacó que la muestra se lleva a cabo "en esta hora que vive el país y la región, donde hay un profundo reconocimiento de la Nación por los demás países que conforman la patria grande y que tienen estas raíces culturales comunes que vienen desde los tiempos prehispánicos".

"La hora americana. 1910-1950" incluye trabajos de unos 20 museos nacionales y colecciones privadas. Se exhibe hasta el 12 de agosto en Avenida del Libertador 1473 con entrada gratuita de martes a viernes de 11.30 a 19.30 y sábados y domingos de 9.30 a 20.30.

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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