martes, 28 de octubre de 2014

Antonio Berni en el Malba

Malba
Exposiciones

Antonio
Berni
Juanito
y Ramona

PrensaImprimirVer agenda31.10.2014 — 23.02.2015 

Inauguración: Jueves 30 de octubre, 19:00
Curadores: Mari Carmen Ramírez y Marcelo Pacheco 
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Primera exposición de Antonio Berni (Rosario, 1905 - Buenos Aires, 1981) que presenta en forma exhaustiva sus célebres series de Juanito Laguna y Ramona Montiel e incluye a los Monstruos de sus pesadillas.
Producida en forma conjunta por MALBA y el Museum of Fine Arts, Houston (MFAH) –como parte del acuerdo de colaboración que ambas instituciones mantienen desde 2005–, la muestra reúne un conjunto de 150 obras (pinturas bidimensionales, grabados, xilocollages y xilocollage-relieves, ensamblajes y construcciones polimatéricas), creadas entre 1958 y 1978, cedidas por la familia del artista y por veinticinco colecciones públicas y privadas de Argentina, Uruguay, Estados Unidos, España y Bélgica.
Por primera vez se exhiben en nuestro país piezas prácticamente desconocidas como el conjunto de obras provenientes de Bélgica, compuesto por ensamblajes de gran tamaño como Ramona bebé (1962), La apoteosis de Ramona (1971) y La familia de Juanito emigra (1972). También se presentan obras emblemáticas de carácter monumental como El mundo prometido a Juanito Laguna (1962) –una de las grandes obras maestras de este período, de la colección de Cancillería Argentina–; Juanito aprende a leer (1961) y Pesadilla de los injustos (1961) –ambas del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires-;Juanito lleva la comida a su padre peón metalúrgico (1961) del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; Juanito va a la ciudad (1963) de la colección del MFAH; La gran tentación(1962) de la colección de MALBA y La pampa tormentosa (1963), entre otras.
Se destaca además el conjunto de cinco grabados sobre Juanito Laguna –préstamo de la colección del Museo Castagnino+macro de Rosario–, que Berni presentó por primera vez en 1962 en la Bienal de Venecia y por el que obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo.
Antonio Berni: Juanito y Ramona intenta situar a Berni en su contexto internacional, destacando la diversidad de su producción, fruto de una constante búsqueda por expandir las preocupaciones centrales de los movimientos artísticos de posguerra.
Los protagonistas: Juanito y Ramona
A fines de los años 50, la figura de un niño empezó a aparecer como tema reincidente en la obra de Berni. Juanito Laguna surge como el primer personaje berniano. Está inspirado en los cientos de niños que el artista encontró en las villas miseria o barrios periféricos humildes que existían en la ciudad de Buenos Aires desde los años 30 y que incluso habían crecido en los últimos años.
Berni concibe a Juanito como hijo de un trabajador obrero, peón de la industria metalúrgica que vive en el barrio ubicado en el bañado de Flores y que pasa el tiempo jugando libremente en la calle. Como aclara el propio Berni: “Juanito es un chico pobre pero no un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir”.
Internacionalmente apareció por primera vez en la Bienal de Venecia de 1962, en la que Berni obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo. En sus construcciones y ambientes, Berni lo muestra celebrando la Navidad, aprendiendo a leer, remontando un barrilete, jugando, nadando en una laguna con su perro y llevándole la comida a su padre a la fábrica en la que trabaja. Su mundo está hecho a partir de retazos de tela, hojas de metal, latas aplastadas, contenedores plásticos, maderas, cartones y chatarra, desechos industriales que el artista ensambla magistralmente en construcciones monumentales.   
En la serie de Juanito a Berni le interesaba trabajar el entorno, el paisaje, los rincones de la villa miseria con acumulaciones desbordantes de desperdicios. “El collage y el ensamblado de Juanito funcionaban en su reciclaje real sobre grandes soportes de madera donde el artista pegaba, atornillaba y clavaba los desechos”, explica Pacheco.
Berni comenzó a desarrollar el personaje de Ramona Montiel mientras vivía y trabajaba en París, a partir de 1962. Ramona es una joven de barrio que vive en el corazón de la gran urbe: Buenos Aires. Agobiada por su trabajo de costurera y seducida por los lujos y los esplendores, así como por las falsas promesas de “una vida mejor”, se vuelve prostituta.
Para esta serie el artista hurgó en los mercados de pulgas parisinos buscando materiales con los cuales componer su nuevo personaje: viejos vestidos de lentejuelas, pedazos de encaje, cordones, pasamanerías y demás accesorios con los que se engalanaban las mujeres de la Belle Époque. Aunque en la obra berniana aparecen fotografías de prostíbulos rosarinos ya en los años 40, y luego una figura muy similar a Ramona hacia finales de los 50 (en su óleo La boda), Ramona es producto de una concepción parisina del artista, alimentada de la tradición del cabaret francés y de su figura principal: la corista.
A través de Ramona, el artista sondea diferentes aspectos de las presiones sociales e históricas que recaen sobre la mujer, así como la influencia de la televisión y los anuncios publicitarios en la configuración de la sensibilidad social femenina y del deseo consumista. El artista la representa acompañada de su poderoso círculo de influyentes amigos de todos los sectores de la sociedad: un general, un marinero, un criminal, un embajador y un obispo, entre otros, como una estrella del circuito del café concert y en sus viajes a España.
Mientras que para retratar a Juanito realizó más de treinta ensamblajes, sobre Ramona hizo menos de diez, la mayor parte de los cuales se extraviaron, o cuyo paradero hoy se desconoce. En cambio, ella se convirtió en la protagonista de una larga serie de innovadores grabados en los que el artista llevó a cabo sus más osados experimentos con esta técnica.
Los monstruos
Los monstruos creados por Antonio Berni en un primer momento, en escala bidimensional representaban los temores que acechaban a Juanito en su paisaje o entorno cotidiano, pero luego, ya en escala tridimensional, son producto de las pesadillas en relación al incumplimiento de los deseos de Ramona. Igual que los ensamblajes que narran la historia de Juanito, estas criaturas fantásticas surgen de objetos de desecho y de materiales reciclados; pero, a diferencia de aquellos, transfieren las investigaciones del artista a la escala de grandes objetos. Por eso Berni los bautizó “construcciones polimatéricas”.
Desde 1964, Berni dividió sus monstruos en dos grupos: Monstruos cósmicos yMonstruos infernales que desafían a Ramona Montiel. El carácter humorístico de estas bizarras creaciones provocó gran revuelo al ser expuestas por primera vez en su retrospectiva en el Instituto Di Tella en 1965. No sólo ponían en jaque las nociones conservadoras del “buen gusto”, sino que además mostraban la imaginación y el virtuosismo del artista en la técnica del ensamblaje, que acercaba la obra al objeto escultórico. La estética de los monstruos surge de fuentes tanto de la historia del arte como de la cultura popular: remite a las festividades callejeras y carnavalescas latinoamericanas, con influencias freudianas, de la religión católica y de otros cultos paganos como los de la diablada boliviana y los carros alegóricos del carnaval carioca, entre otros.
La exposición
Antonio Berni: Juanito y Ramona es el resultado de tres años de investigación y producción de los equipos de MALBA y el MFAH, junto a diferentes especialistas que trabajaron en la puesta en valor de las obras, con tareas de restauración, limpieza, consolidación y enmarcado. También contó con la colaboración de la Fundación Espigas y de José Antonio e Inés Berni, que abrieron sus archivos especialmente para la investigación.
Se despliega en tres salas del museo y está organizada en grupos temáticos, que siguen el desarrollo de las series de Juanito y Ramona. Una característica especial es la inclusión de aproximadamente 20 tacos de xilografías, que sirvieron como matrices para los xilocollage-relieves y también fueron exhibidos en una retrospectiva de Antonio Berni en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires, en 1965.
La exposición está co-curada por Mari Carmen Ramírez, curadora Wortham de Arte Latinoamericano del MFAH y Directora del International Center for the Arts of the Americas (ICAA); y Marcelo Pacheco, curador en jefe de MALBA entre 2002 y junio 2013. El equipo se completa con Michael Wellen, curador asistente de Arte Latinoamericano del MFAH; y Victoria Giraudo, coordinadora ejecutiva de curaduría, MALBA.
Se presentó por primera vez en el MFAH de noviembre 2013 a enero de 2014 y después viajó al Phoenix Art Museum de junio a septiembre pasado. Se trató de la primera exposición de carácter retrospectivo de Antonio Berni en los Estados Unidos después de 40 años.

Actividades
Relacionadas

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Antonio Berni

Conferencia
Genealogías de Juanito y Ramona
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Esta conferencia se propone revisar la historia de la creación de Juanito y Ramona y describir la genealogía de esta saga vinculando las obras de Berni con la literatura, la música y el cine argentinos y algunas obras maestras de la cultura universal de Murillo a Dickens.
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Encuentro
Antonio Berni:
Juanito y Ramona
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Una conferencia para debatir acerca de distintos aspectos vinculados a la exposición Antonio Berni: Juanito y Ramona.
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Curso Infancias
Representaciones de la niñez en la literatura argentina
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Este curso propone la revisión y el análisis de algunas representaciones emblemáticas de la infancia en la literatura argentina, con la intención de que su diversidad permita reflexionar acerca de sus respectivas evaluaciones del mundo.
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Antonio Berni:
Juanito y Ramona
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Un recorrido por la exposición Antonio Berni. Juanito y Ramona.

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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