El fundador: Filippo Tommaso Marinetti
Marinetti faro del futurismo, nace en Alejandría (Egipto) en 1876. Fascinado por el estudio de la lengua, lee especialmente a los franceses y a los italianos del siglo XIX. Graduado en jurisprudencia, comienza a editar revistas y presentar conferencias: Poesía, la publicación que dirige en Milán, será el primer órgano de difusión del versolibrismo y la doctrina futurista.
El 20 de febrero de 1909 publica en Le Figaro el texto “Fondazione e Manifesto del Futurismo” (“Fundación y manifiesto del Futurismo”), considerado documento fundacional del movimiento.
Conoce a tres artistas capitales en el desarrollo del futurismo: los pintores Umberto Boccioni, Luigi Russolo y Carlo Carrà. Comienza, así, a idear y publicar los primeros manifiestos y organizar las primeras veladas futuristas.
Acentúa el perfil ruputurista de sus escritos, enfatizando la palabra en libertad y apelando a una subversiva disposición tipográfica. Su campo de acción va desplazándose cada vez más hacia la política. En 1919, participa junto a Benito Mussolini en una famosa concentración en Milán, aunque por algunos años se abstendrá del fascismo, al que volverá en 1923. Integra un regimiento especial durante la Primera Guerra Mundial y obtiene galardones.
Marinetti publica novelas y numerosos escritos. Su rol de performer propagandístico y catalizador de todos los momentos del futurismo lo devuelven, siempre, al centro de referencias del movimiento. Los viajes a Sudamérica en 1926 y 1936 confirman ese lugar. La selección que va efectuando de varios artistas –y su consecuente conversión al futurismo– convierten su función en emblema del universo de acciones que la formación logró desplegar. Muere en Como en 1944.
Figuras clave
Giacomo Balla comienza a pintar desde el realismo social, el impresionismo y el postimpresionismo. Junto con Umberto Boccioni y Gino Severini firma el “Manifiesto de los pintores futuristas” de 1910 y se transforma, así, en uno de los artistas más transversales de todo el movimiento, al que abandona recién en 1937.
Balla es artífice de un gesto futurista muy representativo de la vanguardia: en 1913, subasta toda su obra figurativa con el anuncio: “Balla ha muerto. Aquí se venden las obras del difunto Balla”. El manifiesto sobre “La vestimenta antineutral” que firma en 1914 revela su corrimiento hacia otras zonas de la producción simbólica: Balla llevará la poética futurista hasta el diseño, el mobiliario, la vestimenta y los objetos, siendo el responsable de incorporar materiales no tradicionales al sistema de creación artística. Hasta antes de morir, en 1958, Balla enfatiza su retorno al realismo y su rechazo hacia las todas las formas ornamentales del arte, un abandono de la aventura y una reivindicación de los viejos modos que otras figuras del grupo, como el pintor Roberto Baldesarri –quien tras una temporada futurista vuelve a la figuración a fines de los años 20– experimentan anticipadamente. Otro pintor, Leonardo Dudreville, será signo, también, de ese abandono y de las posiciones más moderadas que muchos artistas prefieren adoptar, como Gianetto Malmerendi, quien ya en 1919 se aleja del futurismo.
Dedicado desde siempre a la decoración, Carlo Carrà adhiere al futurismo firmando el famoso e inicial manifiesto de los pintores de 1910. Su propuesta siempre conserva un fuerte sesgo personal que lo aleja del dogma futurista, al tiempo que su biografía revela la insistencia con la que el grupo logró su suscripción. En París descubre el cubismo y a su regreso a Italia, su obra potencia ese estilo.
Tullio Crali encarna la figura archivo del movimiento. Lee a Marinetti recién en 1925 e, inspirado por la simbología futurista, comienza a producir obra pictórica. En 1929, Marinetti lo admite en el seno de la formación. De esta manera, Crali va deslizándose por otras áreas productivas, como la arquitectura, la escenografía teatral, la moda y, fundamentalmente, la aeropintura, una disciplina lleva hasta el extremo de su investigación a través de los vuelos que muchos pilotos conocidos le permiten realizar para que pueda captar íntegramente las sensaciones propias de la gran altura. Crali mantendrá activa la prédica futurista, asumiendo para siempre el rol de artista del movimiento: conferencias, muestras, giras internacionales, veladas que nunca de protagonizar subrayan ese rol. Durante los últimos veinte años de su vida, se dedica a sistematizar las biografías y el material del grupo. Muere en el año 2000.
El caso del florentino Ardengo Soffici condensa el poder de atracción y propaganda que el futurismo pudo desarrollar: con una visión fuertemente publicitaria, Soffici se encarga de desarrollar los titulares y la marca de la revista La Voce, de la que se convierte en colaborador central. Tras visitar una muestra del futurismo en Milán, Soffici destruye al movimiento. Carrà, Russolo, Marinetti y Boccioni van al encuentro del artista y se suscita una riña que culmina, al tiempo, con la reivindicación que Soffici efectúa del sistema futurista, llegando a definirlo como “la única vanguardia”.
Fortunato Depero, personaje capital del grupo, oriundo de Trento (ciudad en la que construyó su famosa casa y a la que le dejó más de 3500 obras que hoy integran el Museo di Arte Moderna e Contemporanea de Trento e Rovereto, organizador junto a Proa de El universo futurista: 1909 - 1936) es sobre todo consignado como el responsable de un objeto capaz de aglutinar la visión del mundo futurista: el “libro abulonado”, primer ejemplo de libro-objeto futurista. Pintor, poeta, dramaturgo (los títeres serán excluyentes en su propuesta dramática), escritor, Depero se dedica a los collages y termina inclinándose fuertemente hacia la propaganda, a través de esos panfletos que la casa futurista conserva.
Renato Di Bosso es otro de los artistas más abocados al género de la aeropintura. Y a los desplazamientos disciplinares: en 1933, publica el “Manifiesto futurista sobre la corbata italiana” y también suscribe el “Manifiesto futurista para la ciudad musical”. Enrico Prampolini, por su parte, es quien publica “Bombardeemos la Academia e industrialicemos el arte”, uno de los manifiestos más singulares y radicales de la corriente. Prampolini, además de interesarse por la arquitectura, se aboca también a la aeropintura.
Los objetos de Nicolaj Diulgheroff sintetizan el recorrido de un artista especial dentro del universo futurista, ya que desde sus primeras experiencias, combina una intensa producción pictórica con su función de proyectista arquitectónico, gráfico publicitario y decorador. En 1931 abre el restaurante Taverna Futurista del Santopalato en Turín, una estructura realizada en aluminio, que hasta hoy está considerada por los especialistas como la obra arquitectónica más estrictamente futurista que se haya finalizado jamás. Otros proyectos –como el “Faro para la victoria de la máquina” de 1927– lo posicionan en un lugar específico de la vanguardia.
Thayaht (Ernesto Michahelles) junto a su hermano inventa la TUTA (o el “overol”), una prenda concebida para interpretar el ritmo de la vida moderna y gestada al calor de las exigencias dinámicas de los futuristas, un diseño que aparece con una anticipación significativa respecto de las propuestas desarrolladas en ese mismo campo por la Bauhaus y el Constructivismo ruso. El artista es uno de los mayores representantes del futurismo en la moda: llega a colaborar con la vestimenta fascista y con casas de París, encargándose de toda la identidad de las marcas y alcanzando el desarrollo de perfumes y accesorios.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos destruyen su estudio florentino y pierde gran parte de sus obras. Ya cerca de su retiro definitivo, crea el CIRNOS, un centro de observación espacial para la interceptación de platos voladores y extraterrestres.
Emilio Pettoruti nace en La Plata y, becado para viajar a Europa, asimila las vanguardias y, en especial, el futurismo como puede observarse en el óleo Composición futurista de 1914; por otro lado, la serie de grafitos que comienza ese mismo año muestran investigaciones en torno a la plasmación del dinamismo y del movimiento. Su interés por el arte moderno lo lleva también a experimentar las estéticas cubistas y a realizar sus primeros collages. Sus obras Luces en el paisaje, de 1915, y Vallombrosa de 1916, exponen el dinamismo futurista, la esquematización de la forma y su particular experimentación con la proyección de la luz sobre las superficies. En esa época se desempeña, también, como ilustrador, proyecta vitraux y diseña trajes y decorados para teatros de marionetas.
Los artistas futuristas en PROA
Filippo T. Marinetti (1876 – 1944)
Poeta y fundador del movimiento futurista
Pintura
Roberto M. Baldessari (Iras) (1894 – 1965)
Giacomo Balla (1871 – 1958)
Francesco Cangiullo (1884 – 1977)
Carlo Carrà (1881 – 1966)
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Umberto Boccioni (1882 – 1916)
Renato Di Bossio (Renato Righetti) (1905 – 1982)
Nicolaj Diulgheroff (1901 – 1982)
Gerardo Dottori (1884 – 1977)
Leonardo Dudreville (1885 – 1975)
Julius Evola (Giulio Cesare Andrea Evola) (1898 – 1974)
Giannetto Malmerendi (Giovanni Malmerendi) (1893 – 1968)
Renato Paresce (René) (1886 – 1937)
Emilio Pettoruti (1892 – 1971)
Enrico Prampolini (1894 – 1956)
Romolo Romani (1884 – 1916)
Luigi Russolo (1885 – 1947)
Gino Severini (1883 – 1966)
Ardengo Soffici (1879 – 1964)
Escultura
Roberto M. Baldessari (Iras) (1894 – 1965)
Giacomo Balla (1871 – 1958)
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Gerardo Dottori (1884 – 1977)
Thayaht (Ernesto Michahelles) (1893 – 1959)
Fotografía
Mario Bellusi (1893 – 1955)
Ottavio Bérard (1896 – 1975)
Antón Giulio Bragaglia (1890 – 1960)
Mauro Camuzzi (1893 – 1964)
Mario Castagneri (1892 – 1940)
Cesare Cerati (1898 – 1969)
Gianni Croce (1896 – 1981)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Rosetta Amadori Depero
Edmund Kesting (1892 – 1970)
Alberto Montacchini (1894 – 1956)
Ivos Pacetti (1901 – 1970)
Giulio Parisio (1891 – 1967)
Enrico Pedrotti (1905 – 1965)
Tato (Guglielmo Sansoni) (1896 – 1974)
Guido Tovo
Artes aplicadas
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Renato Di Bossio (Renato Righetti) (1905 – 1982)
Enrico Prampolini (1894 – 1956)
Arquitectura
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Literatura
Roberto M. Baldessari (Iras) (1894 – 1965)
Giacomo Balla (1871 – 1958)
Paolo Buzzi (1874 – 1956)
Francesco Cangiullo (1884 – 1977)
Carlo Carrà (1881 – 1966)
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Tullio D’Albisola (Tullio Mazzotti) (1899 – 1971)
Corrado Govoni (1884 – 1965)
Filippo T. Marinetti (1876 – 1944)
Armando Mazza (1884 – 1964)
Gino Severini (1883 – 1966)
Ardengo Soffici (1879 – 1964)
Volt Futurista (Vicenio Fani-Ciotti) (1888 – 1927)
Teatro
Mario Chiattone (1891 – 1957)
Tullio Crali (1910 – 2000)
Fortunato Depero (1892 – 1960)
Enrico Prampolini (1894 – 1956)
Danza
Giannina Censi (1913 – 1995)
Manifiestos
Fedele Azari (1896 – 1930)
Giacomo Balla (1871 – 1958)
Henry Bidou
Umberto Boccioni (1882 – 1916)
Francesco Cangiullo (1884 – 1977)
Mario Carli (1888 – 1935)
Carlo Carrà (1881 – 1966)
Bruno Corra (Bruno G. Corradini) (1892 – 1976)
Valentine de Saint-Point (1875 – 1953)
Filippo T. Marinetti (1876 – 1944)
Ugo Piatti
Francesco B. Pratella (1880 – 1955)
Luigi Russolo (1885 – 1947)
Emilio Settimelli (1891 – 1954)
Gino Severini (1883 – 1966)
Tato (Guglielmo Sansoni) (1896 – 1974)
Profesorado de Educación Superior en Ciencias de la Educación del Instituto Superior Juan Amos Comenio A-817
viernes, 9 de abril de 2010
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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros
CULTURA
Fuente: TELAM
Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.
Fuente: TELAM
Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.
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