
Fundación y Manifiesto del Futurismo. F.P. Marinetti, 29 de febrero de 1909
Este Manifiesto fundacional fue publicado en el diario francés LE FIGARO por primera vez.
Nosotros queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad.
El coraje, la audacia, la rebelión serán elementos esenciales de nuestra poesía.
Hasta hoy, la literatura exaltó la inmovilidad reflexiva, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso veloz, el salto mortal, la bofetada y el trompazo.
Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un auto de carrera con su capó adornado de gruesos caños semejantes a serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente, que parece superar a la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.
Nosotros queremos exaltar al hombre que está al volante, cuyo eje ideal atraviesa la Tierra, también ella lanzada a la carrera por la pista de su órbita.
Es necesario que el poeta se prodigue con ardor, fasto y munificencia, para acrecentar el fervoroso entusiasmo de los elementos primordiales.
Ya no hay otra belleza que la de la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe concebirse como un violento asalto contra las fuerzas ignotas, para someterlas y ponerlas de rodillas frente al hombre.
¡Nos encontramos en la cima del promontorio de los siglos!… ¿Por qué deberíamos mirar atrás si queremos derribar las misteriosas puertas de lo Imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros ya vivimos en lo absoluto, porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente.
Nosotros queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer.
Nosotros queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de toda especie, y combatir el moralismo, el feminismo y toda vileza oportunista o utilitaria.
Nosotros cantaremos las grandes muchedumbres agitadas por el trabajo, el placer y la revuelta, cantaremos las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos el vibrante fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas, cantaremos las estaciones voraces, devoradoras de sierpes humeantes, las fábricas que cuelgan de las nubes del retorcido humo de sus chimeneas, los puentes semejantes a colosales gimnastas que atraviesan los ríos relampagueando al sol con un fulgor de cuchillos, los vapores aventureros que olfatean el horizonte, las locomotoras de pecho ancho que resuellan sobre los rieles como enormes caballos de acero embriagados de tubos, y el vuelo de los aeroplanos, cuya hélice ondea al viento como una bandera y parece aplaudir como una multitud entusiasta.
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