domingo, 5 de mayo de 2013

Volver a los clásicos: F.W. Murnau


9 films en la Sala Leopoldo Lugones. Organizan el Complejo Teatral de Buenos Aires, el Goethe-Institut y la Fundación Cinemateca Argentina

martes 7 a miércoles 15 de mayo
Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín - Avda. Corrientes 1530
Localidades únicamente a través del Complejo Teatral de Buenos Aires http://complejoteatral.gob.ar/ver/cine

Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931) es, junto a D.W.Griffith, Serguei Eisenstein y Alfred Hitchcock, uno de los grandes creadores de formas de toda la historia del cine. Su obra, truncada por un accidente automovilístico que le costó la vida, apenas pudo desarrollarse en poco más de una década, pero incluye films de una belleza incandescente, capaces de atravesar las pruebas del tiempo, como Nosferatu (1922), La última carcajada (1924), Amanecer (1927) y Tabú (1931).
Doctorado en filosofía e historia del arte y discípulo de ese gran revolucionario del teatro moderno que fue Max Reinhardt, Murnau supo fundir en su cine la mejor tradición del romanticismo alemán y contribuyó de manera determinante al apogeo del expresionismo y a la creación del Kammerspielfilm. “Para Murnau, el director más grande que hayan tenido los alemanes --escribió la historiadora Lotte Eisner--, la visión cinematográfica nunca es el resultado del puro esfuerzo de estilización decorativa. Murnau ha creado las imágenes más perturbadoras y más cautivantes de la pantalla alemana”. La continuación de su carrera en Hollywood fue igualmente genial: “Si se me pregunta cuáles son los lugares que más me gustan en mi vida diré que es el campo de Amanecer de Murnau, o la ciudad del mismo film”, escribió François Truffaut. Sobre su film final, Tabú, escribió Eric Rohmer: “No me asusta denominar sublime a esta fusión espontánea de los sentimientos religiosos y poéticos”.
Programación:
Martes 7: Fantasma
(Phantom; Alemania, 1922)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Alfred Abel, Frieda Richard, Aud Egede Nissen.
“...En esta versión cinematográfica de una novela de Gerhart Hauptmann, un humilde empleado ansía llegar a ser un famoso poeta y casarse con una hermosa muchacha que ha pasado a su lado en una calesa tirada por un poney. Poseído por su deseo, duerme con una prostituta muy parecida a la muchacha inalcanzable, hundiéndose cada vez más profundamente. Hasta que en la soledad de su celda de la cárcel, aprende a renunciar a todos los fantasmas. La película de Murnau alcanza su culminación visual en una secuencia que funde impresiones de la calle en una visión del caos…” (Siegfried Kracauer).
A las 14.30 y 19.30 horas (125’; digital)
El castillo Vogeloed
(Schloß Vogelöd; Alemania, 1921)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Arnold Korff, Lulu Keyser-Korff, Lothar Mehnert.
“…En el castillo Vogeloed se reúnen una serie de aristócratas para disfrutar de una partida de caza. Mientras esperan a la baronesa Safferstätt, el conde Oetsch se presenta en el castillo y se hace invitar a la reunión. Todos recelan de Oetsch, hace tres años mataron a su hermano, quien fue marido de la baronesa Safferstätt y piensan que fue él. Sólo el esfuerzo de Murnau, Carl Mayer, Hermann Warm y Fritz Arno Wagner podría haber dado frutos --como de hecho ocurrió- a la hora de crear, a partir de esta historia un tanto confusa, una atmósfera genuina, opresiva, cargada de angustia” (Lotte Eisner)
A las 17 y 22 horas (75’; digital)
Miércoles 8: Nosferatu, una sinfonía del horror
(Nosferatu, eine Symphonie des Grauens; Alemania, 1922)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Max Schreck, Alexander Granach.
Versión libre de la novela Drácula, de Bram Stoker.
“Contrariamente a lo que sucedía en la mayor parte de las películas alemanas de la época, los paisajes, las vistas de la pequeña ciudad o del castillo de Nosferatu se rodaron al aire libre. (…) La naturaleza participa en el drama: mediante un montaje lleno de sensibilidad, el empuje de las olas deja prever la proximidad del vampiro, la inminencia del destino que va a golpear la ciudad. Sobre todos esos paisajes, colinas sombrías, espesos bosques, cielos de nubes desflecadas que anuncian la tempestad, se cierne, como diría Balazs, la noción de lo sobrenatural, aunque sean naturales” (Lotte Eisner).
A las 14.30, 17, 19.30 y 22 horas (94’; digital)
Jueves 9: Las finanzas del Gran Duque
(Die Finanzen des Großherzogs; Alemania; 1923)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Harry Liedtke, Mady Christians, Guido Herzfeld.
El Gran Duque de Abbaco se encuentra en graves apuros económicos, por lo que no puede afrontar la deuda que tiene. Su principal acreedor estudia expropiar el condado entero. Sus planes de boda con Olga, la Gran Duquesa de Rusia, podrían resolver sus problemas económicos, pero una carta crucial en la que se anuncia su compromiso es robada… Esta comedia, que cosechó un enorme éxito en su época, fue adaptación de una novela de Frank Heller. El guión estuvo a cargo del propio Murnau y de Thea Von Harbou, esposa en ese tiempo de Fritz Lang y autora de Metrópolis, Spione y La mujer en la Luna.
A las 14.30 y 17 horas (80’; digital).
Viernes 10: La última carcajada
(Der letzte Mann; Alemania, 1924) Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Emil Jannings, Maaly Delschaft, Max Hiller.
“…Tragicomedia sobre el destino de un portero de hotel, orgulloso de su librea con galones, admirado por su familia y por los vecinos del patio trasero de su casa como si fuera un general. Luego, ya viejo para llevar las pesadas valijas, pasa a una situación de semi-entierro, de encargado como ‘último de los hombres’ del baño para caballeros; debe pues cambiar su aparatoso ropaje por una simple casaca blanca. Su familia se siente deshonrada y se convierte en el hazmerreír de los vecinos, dispuestos a vengarse de la adulación de que le prodigaron antes. Esa es una tragedia alemana por excelencia, incomprensible fuera de ese país donde el uniforme es rey, es Dios. Un espíritu latino difícilmente podrá concebir su contenido trágico” (Lotte Eisner).
A las 14.30 y 17 horas (101’; digital)
Sábado 11: Tartufo
(Herr Tartüff; Alemania, 1925)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Emil Jannings, Werner Krauss, Lil Dagover.
Basada en la célebre obra de Molière y realizada por uno de los mejores equipos de la UFA (Emil Jannings como protagonista, Carl Mayer como guionista y Karl Freund como operador de cámara) Tartufo narra la historia un hombre de acomodada posición que durante un viaje conoce a un misterioso personaje llamado Tartufo, que le hechiza por completo con sus rígidas ideas morales.
“Para Murnau, al igual que más tarde para el Pabst de Lulú, el rostro de un actor se convierte en una especie de paisaje que el ojo inquisidor del objetivo explora incansablemente hasta sus rincones más secretos, descubriendo continuamente ángulos nuevos, imprevistos y sorprendentes, nuevas superficies a iluminar” (Lotte Eisner).
A las 14.30 y 17 horas (74’; Digital)
Domingo 12: Amanecer
(Sunrise: A Song of Two Humans; EE.UU., 1927) Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con George O’Brien, Janet Gaynor, Bodil Rosing.
Un campesino se enamora de una sofisticada mujer de ciudad que está pasando una temporada en el campo. Su obsesión por ella es tal que descuida sus labores y, cuando la mujer le pide que se deshaga de su esposa, el hombre decide planearlo todo para cumplir los deseos de su amante.
“El film más poderoso y avanzado de Murnau, superior incluso a La última carcajada. El estudio del guión de Carl Mayer no hace sino reforzar la impresión que causa el film por sí mismo. Todo el talento que Murnau había desarrollado en Alemania entre 1919 y 1926 se pone aquí de manifiesto de la manera más deslumbrante: su maravilloso sentido de la cámara, iluminación y valores tonales; su maestría en la composición y el orden rítmico de las imágenes. Y su don para crear atmósferas al mismo tiempo que revela las complejidades de los personajes” (Lotte Eisner).
A las 14.30 y 17 horas (94’; Digital).
Lunes 13 - No hay función
Martes 14: El pan nuestro de cada día
(Our Daily Bread (City Girl); EE.UU., 1929)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con David Torrence, Charles Farrell, Mary Duncan.
Después de rodar Four Devils (1928), Murnau le anticipó a la Fox su deseo de que su próxima película fuera “un cuento sobre el trigo, sobre la santidad del pan, acerca de la alienación de las fuentes de sustento que brinda la naturaleza”. Pero la productora modificó su film en el montaje. Sin embargo, la impronta de su creador es evidente aún en su versión final. “Un crítico alemán escribió que El pan… ya no era el Murnau convencional de Four Devils: el estilo y la dirección recuerdan la maestría de Amanecer y los mejores momentos del primer Sjöstrom…” (Lotte Eisner).
A las 14.30 y 17 horas (77’; 35mm).
Miércoles15: Tabú
(EE.UU., 1929-1931)
Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
Con Reri, Matahi, Hitu, Jean, Jules, Kong Ah.
Última película de Murnau, que empezó como una colaboración con el famoso documentalista Robert J. Flaherty, aunque por diversos problemas sólo la firmó Murnau. Rodada en Tahití y Bora-Bora, al igual que Nanook of the North hacía con los esquimales, Tabú trasciende el mero registro documental para alcanzar una belleza y un lirismo trágicos.
“Fascinado por su modelo, el artista que es Murnau se olvida del orden que se jactaba de imponerle a la naturaleza y revela su armonía, su unidad esencial. El canto se convierte en himno y oración; la carne transfigurada descubre este más allá, del que extrae vida. No me asusta denominar sublime a esta fusión espontánea de los sentimientos religiosos y poéticos” (Eric Rohmer).

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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