martes, 17 de mayo de 2016

Julio Le Parc: "Jamás hablo de obras de arte, las llamo experiencias"

Una marca de lujo lleva a la seda una icónica creación del maestro; en esta visita, se define el destino de su Esfera azul

LA NACION
MARTES 17 DE MAYO DE 2016


Hace tres años, al recorrer la retrospectiva de Julio Le Parc en el parisino Palais de Tokyo, el director artístico de la maison Hermès, Pierre-Alexis Dumas, quedó deslumbrado con una obra icónica del maestro del cinetismo y del op-artLa larga marcha (1974-1975), 10 lienzos cuadrados de dos metros de lado, dispuestos de manera secuencial, hilvanaban en escala monumental una explosión de color, de formas sinuosas, torsiones, imbricaciones y contrastes armónicos que ahora la marca francesa trasladó como 60 piezas únicas de arte textil a pañuelos de seda.
El argentino, de 87 años, que vive en París, es el cuarto artista convocado por Hermès Éditeur luego de que la casa de Lyon "se apropiarara" de la obra de Josef Albers, de Daniel Buren y de Hiroshi Sugimoto y la presentara al coleccionismo en ferias como ArtBasel. Esta vez, el lanzamiento mundial se hace con una muestra en el Museo Fortabat a tiempo con arteBA, que abre pasado mañana.
-¿La larga marchanace como un ensayo colorístico y como una marca autobiográfica?
-Parte, ante todo, de una actitud de experimentación, de búsqueda. En este caso, es una sucesión de situaciones, como un tema que se prolonga y que asume en cada etapa una forma diferente. El nombre de la obra o las interpretaciones vienen después.
-¿Qué lectura hace usted?
- Puede estar asociada a muchas cosas, si se quiere encontrar una metáfora. Podría ser la larga marcha de mi abuelo, que vino del norte de Francia a París, atravesó el Atlántico, llegó aquí, tomó un tren y cuando las vías se terminaron se bajó en el pueblo de Rivadavia, en Mendoza. O la mía, hasta París; el devenir de la civilización, de las revoluciones...
-¿La exploración formal, racional, en la ejecución neutraliza a la emoción?
-En una búsqueda cabe todo: lo intuitivo, lo emotivo, lo que me llega de afuera. Una emoción puede convertirse en pequeños signos que luego traduzco en un papel, se elaboran y devienen en otras cosas. Cuando trabajo intento saber por qué ciertos colores, formas, órdenes crómáticos dan un resultado visual, y cambiándolos, dan otro. En esa tensión está la base de la experimentación. El ir reflexionando de qué manera se tira un color, a qué distancia, con qué impacto y fuerza; si es vertical, horizontal. Luego, uno recoge las pautas de esos resultados visuales.
-¿Qué le pasó al reelaborar una obra del pasado que trajo al presente en otro soporte?
-Todas las experiencias que he hecho (jamás las llamo obras de arte) para mí tienen una vigencia. Una permanencia. Puedo retomar cualquiera de ellas, reactualizarla, variarla, confrontarlas con otras y sentirlas como algo contemporáneo.
-Ha cuestionado el poder del mercado sobre la obra de arte. ¿Ve alguna contradicción en que una marca de lujo se apropie ahora de una una obra suya?
-Contradicciones siempre hay. Pero en este caso, el proceso me entusiasmó porque más allá del trabajo de las variaciones en superficie, el pañuelo, al tener movimiento, despliega una infinidad de posibilidades sobre un mismo tema: se lo puede estirar y observar a contraluz, plegar y jugar con el volumen que, a su vez, destaca ciertos colores y formas. Son todos elementos que enriquecen mi primera propuesta. y sobre los que reflexioné.
-¿El arte puede sustraerse al mercado?
-Es que el mercado forma parte del medio de la creación artística, al igual que los críticos, curadores y coleccionistas que deciden, con el acto de la compra, el valor que puede tener una obra. Para mí esto es más como un encuentro, una amistad, entre Hermès y mi obra para hacer algo en común. Mi defecto es que seguí probando, quizás de manera exagerada, hasta hacer muchísimas variaciones.
-¿Para alcanzar un hallazgo visual?
-Sí, pero en algún momento siempre hay que ajustar y decidir.
-A propósito de decisiones, ¿qué destino querría para la Esfera azul, a préstamo en el CCK?
-Vine también a eso. Mañana nos reuniremos con [el ministro Hernán] Lombardi para definirlo. Mi deseo es que se quede en Buenos Aires; habría que ver también qué quiere la gente. Mis ensayos con móviles nacieron en los años 60 en pequeño formato y comenzaron, hace 15 años, a agigantarse en su escala.
-¿Qué lo ha inspirado a lo largo del tiempo?
-Todo está ligado con un interés temprano por el arte, pero ciertas cosas de la niñez y la juventud permanecen en un plano interno que está en permanente movimiento: pienso en Mendoza, la Cordillera de los Andes, el sol que se esconde detrás de la montaña, los juguetes que inventaba con mi hermano. Todo eso probando con el movimiento de las manos y la intuición y es en ese hacer donde se concretan las ideas y las formas para que sean vistas por otros.
-Cuando ganó el primer Premio en la Bienal de Venecia del '66, Yuyo Noé señaló que no era un reconocimiento al arte argentino sino al francés. ¿Es así?
-Hace más de 60 años que desarrollo mi arte en Francia y lo he hecho con el bagaje y la formación que traje de la Argentina. Una cosa no existe sin la otra y viceversa. No me gustan las etiquetas o las pertenencias.
-Pocos pueden jactarse de haber ingresado en la historia del arte mundial como usted con el cinetismo. ¿Qué le produce eso?
-No me veo tan grande, ni veo a los otros como tan superiores al resto. Sólo agradezco haber podido trabajar en lo que me ha gustado hacer, como he podido. Nunca me interesó la celebridad ni ganar mucho dinero. Mi desvelo ha sido encontrar la mejor conexión posible entre la creación contemporánea y el gran público. Y todavía busco eso.
-¿Cuál cree que ha sido la clave para la apreciación de su obra?
--Creo que lo mío ha sido una capacidad desarrollada a fuerza de trabajo, con una primera oportunidad que me dio Victor Vasarely cuando me ofreció un contrato para unirme a la galería Denise René. La apreciación final de lo que he hecho, a lo mejor, se ve dentro de poco. Si es verdad que en los últimos segundos uno pasa revista a toda su vida, creo que no estaría arrepentido.
-Lucio Fontana le compró la primera obra. ¿Quién le gustaría que tuviera la última que haga?
-En un lugar público, apreciada por la mayor cantidad de gente posible. En París o Buenos Aires, donde la gente la aprecie más.





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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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