Cómo fue la poesía escrita en los duros años del neoliberalismo
Se presenta hoy la antología editada por Ana Mazzoni, Violeta Kesselman y Damián Selci que reúne poemas
de Washington Cucurto, Fabián Casas, Juan Desiderio y otros autores que dan testimonio de la historia reciente.
Si usted es de los que creen que la poesía no es un género comprometido con su época porque sólo habla de bucólicos atardeceres, sentimientos sublimes y mujercitas etéreas, puede ir esta tarde a la presentación de La tendencia materialista, de ediciones Paradiso. No es el título de una publicación trotskista. Es el nombre que Ana Mazzoni, Violeta Kesselman y Damián Selci eligieron para lo que definen como "una antología crítica de la poesía de los noventa". Es decir, una poesía urbana, que recuperó giros del habla cotidiana y se metió de lleno en la cultura popular para referirse al rock, el fútbol y los chicos que mendigan al costado de las vías del tren. También habló de la menstruación, del trabajo, de la falta de trabajo, del peronismo como un sueño pisoteado bajo el peso de las privatizaciones, del amor sin mayúsculas, del sexo, del neoliberalismo capaz de diezmar un polo petroquímico en Ingeniero White.
Los poetas que integran este libro son Fabián Casas, Washington Cucurto, Juan Desiderio, Fernanda Laguna, Alejandro Rubio, Martín Gambarotta y Sergio Raimondi. A diferencia de antologías anteriores (y también imprescindibles) como Poesía en la fisura –publicada en 1995 con edición de Daniel Freidemberg– o Monstruos –publicada en 2001, con edición de Arturo Carrera– aquí el tiempo pasó. "Hicimos un trabajo de selección importante. Ya no se trata de un panorama que incluye a decenas de poetas prometedores. Sino más bien de una aproximación crítica a siete poetas con estéticas diversas, capaces de darles a sus textos una eficacia singular que con el tiempo demostraron, además, ser parte de una obra desarrollada y reconocible", explica Mazzoni. Y agrega que el título de este libro alude a eso, a poetas que parecen haber adoptado como propia la máxima hegeliana de que "la verdad es concreta".
Este trabajo, continúa la editora, está pensado para ser leído por gente que conozca a los autores pero también para quienes no accedieron antes a estos poemas que, en muchos casos, fueron publicados en tiradas pequeñas y hoy son inhallables. Allí se puede encontrar, por ejemplo, los textos que integran La zanjita, de Desiderio, publicada inicialmente en la revista La Trompa de Falopo o los que Laguna fotocopiaba y repartía cuando creó junto a Cecilia Pavón la galería de arte y editorial Belleza y Felicidad, que comenzó a funcionar en Almagro en 1998.
La tendencia materialista incluye un texto introductorio, una aproximación histórica que recupera los circuitos de circulación, desde El Diario de Poesía a la revista 18 whiskys e inclusive un apéndice con una cronología de publicaciones desde 1990 a 2007. ¿Por qué los noventa duraron tanto? ¿Por qué la historia vuelve una y otra vez allí? Mazzoni reflexiona: "En (esa poesía) se encuentran percepciones agudas de la historia reciente. Con una fuerza que quizás no hayan tenido novelistas, ensayistas y artistas visuales, muchos de los poetas de los '90 supieron franquear las temáticas convencionalmente asociadas al género." Y agrega: "No se trata sólo de que podamos encontrar en la poesía una sintomatología social de la década; más bien sucede que algunas de las mejores ideas de esos años están escritas en verso." «
Los poetas que integran este libro son Fabián Casas, Washington Cucurto, Juan Desiderio, Fernanda Laguna, Alejandro Rubio, Martín Gambarotta y Sergio Raimondi. A diferencia de antologías anteriores (y también imprescindibles) como Poesía en la fisura –publicada en 1995 con edición de Daniel Freidemberg– o Monstruos –publicada en 2001, con edición de Arturo Carrera– aquí el tiempo pasó. "Hicimos un trabajo de selección importante. Ya no se trata de un panorama que incluye a decenas de poetas prometedores. Sino más bien de una aproximación crítica a siete poetas con estéticas diversas, capaces de darles a sus textos una eficacia singular que con el tiempo demostraron, además, ser parte de una obra desarrollada y reconocible", explica Mazzoni. Y agrega que el título de este libro alude a eso, a poetas que parecen haber adoptado como propia la máxima hegeliana de que "la verdad es concreta".
Este trabajo, continúa la editora, está pensado para ser leído por gente que conozca a los autores pero también para quienes no accedieron antes a estos poemas que, en muchos casos, fueron publicados en tiradas pequeñas y hoy son inhallables. Allí se puede encontrar, por ejemplo, los textos que integran La zanjita, de Desiderio, publicada inicialmente en la revista La Trompa de Falopo o los que Laguna fotocopiaba y repartía cuando creó junto a Cecilia Pavón la galería de arte y editorial Belleza y Felicidad, que comenzó a funcionar en Almagro en 1998.
La tendencia materialista incluye un texto introductorio, una aproximación histórica que recupera los circuitos de circulación, desde El Diario de Poesía a la revista 18 whiskys e inclusive un apéndice con una cronología de publicaciones desde 1990 a 2007. ¿Por qué los noventa duraron tanto? ¿Por qué la historia vuelve una y otra vez allí? Mazzoni reflexiona: "En (esa poesía) se encuentran percepciones agudas de la historia reciente. Con una fuerza que quizás no hayan tenido novelistas, ensayistas y artistas visuales, muchos de los poetas de los '90 supieron franquear las temáticas convencionalmente asociadas al género." Y agrega: "No se trata sólo de que podamos encontrar en la poesía una sintomatología social de la década; más bien sucede que algunas de las mejores ideas de esos años están escritas en verso." «
mi hijo come su cucurucho
¡No se enojen conmigo!
Mas mi hijo come su cucurucho / en el Mac Donald's ¡esa es la realidad!
Sé que mucha gente no simpatiza / ni menos llevan a sus hijos a un Mac Donald’s.
Yo sí y mi hijo va contento: / (somos al fin de cuentas espíritus de la época).
Mi hijo devora su cucurucho como un tiburón /teniendo entre sus garras una ardilla.
Devora hasta destruirlo todo, /ya no hay tal cucurucho, ni el helado combinado / del Mac Donald’s de Almagro. / Lo mismo debería suceder con el odio de ustedes.
Washington Cucurto
Mas mi hijo come su cucurucho / en el Mac Donald's ¡esa es la realidad!
Sé que mucha gente no simpatiza / ni menos llevan a sus hijos a un Mac Donald’s.
Yo sí y mi hijo va contento: / (somos al fin de cuentas espíritus de la época).
Mi hijo devora su cucurucho como un tiburón /teniendo entre sus garras una ardilla.
Devora hasta destruirlo todo, /ya no hay tal cucurucho, ni el helado combinado / del Mac Donald’s de Almagro. / Lo mismo debería suceder con el odio de ustedes.
Washington Cucurto
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