jueves, 27 de septiembre de 2012


Cómo fue la poesía escrita en los duros años del neoliberalismo

Se presenta hoy la antología editada por Ana Mazzoni, Violeta Kesselman y Damián Selci que reúne poemas 
de Washington Cucurto, Fabián Casas, Juan Desiderio y otros autores que dan testimonio de la historia reciente.

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Por: 
 
Ivana Romero
Si usted es de los que creen que la poesía no es un género comprometido con su época porque sólo habla de bucólicos atardeceres, sentimientos sublimes y mujercitas etéreas, puede ir esta tarde a la presentación de La tendencia materialista, de ediciones Paradiso. No es el título de una publicación trotskista. Es el nombre que Ana Mazzoni, Violeta Kesselman y Damián Selci eligieron para lo que definen como "una antología crítica de la poesía de los noventa". Es decir, una poesía urbana, que recuperó giros del habla cotidiana y se metió de lleno en la cultura popular para referirse al rock, el fútbol y los chicos que mendigan al costado de las vías del tren. También habló de la menstruación, del trabajo, de la falta de trabajo, del peronismo como un sueño pisoteado bajo el peso de las privatizaciones, del amor sin mayúsculas, del sexo, del neoliberalismo capaz de diezmar un polo petroquímico en Ingeniero White. 
Los poetas que integran este libro son Fabián Casas, Washington Cucurto, Juan Desiderio, Fernanda Laguna, Alejandro Rubio, Martín Gambarotta y Sergio Raimondi. A diferencia de antologías anteriores (y también imprescindibles) como Poesía en la fisura –publicada en 1995 con edición de Daniel Freidemberg– o Monstruos –publicada en 2001, con edición de Arturo Carrera– aquí el tiempo pasó. "Hicimos un trabajo de selección importante. Ya no se trata de un panorama que incluye a decenas de poetas prometedores. Sino más bien de una aproximación crítica a siete poetas con estéticas diversas, capaces de darles a sus textos una eficacia singular que con el tiempo demostraron, además, ser parte de una obra desarrollada y reconocible", explica Mazzoni. Y agrega que el título de este libro alude a eso, a poetas que parecen haber adoptado como propia la máxima hegeliana de que "la verdad es concreta". 
Este trabajo, continúa la editora, está pensado para ser leído por gente que conozca a los autores pero también para quienes no accedieron antes a estos poemas que, en muchos casos, fueron publicados en tiradas pequeñas y hoy son inhallables. Allí se puede encontrar, por ejemplo, los textos que integran La zanjita, de Desiderio, publicada inicialmente en la revista La Trompa de Falopo o los que Laguna fotocopiaba y repartía cuando creó junto a Cecilia Pavón la galería de arte y editorial Belleza y Felicidad, que comenzó a funcionar en Almagro en 1998. 
La tendencia materialista incluye un texto introductorio, una aproximación histórica que recupera los circuitos de circulación, desde El Diario de Poesía a la revista 18 whiskys e inclusive un apéndice con una cronología de publicaciones desde 1990 a 2007. ¿Por qué los noventa duraron tanto? ¿Por qué la historia vuelve una y otra vez allí? Mazzoni reflexiona: "En (esa poesía) se encuentran percepciones agudas de la historia reciente. Con una fuerza que quizás no hayan tenido novelistas, ensayistas y artistas visuales, muchos de los poetas de los '90 supieron franquear las temáticas convencionalmente asociadas al género." Y agrega: "No se trata sólo de que podamos encontrar en la poesía una sintomatología social de la década; más bien sucede que algunas de las mejores ideas de esos años están escritas en verso." «


mi hijo come su cucurucho
¡No se enojen conmigo!
Mas mi hijo come su cucurucho / en el Mac Donald's ¡esa es la realidad!
Sé que mucha gente no simpatiza / ni menos llevan a sus hijos a un Mac Donald’s.
Yo sí y mi hijo va contento: / (somos al fin de cuentas espíritus de la época).
Mi hijo devora su cucurucho como un tiburón /teniendo entre sus garras una ardilla.
Devora hasta destruirlo todo, /ya no hay tal cucurucho, ni el helado combinado / del Mac Donald’s de Almagro. / Lo mismo debería suceder con el odio de ustedes.
Washington Cucurto

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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