viernes, 28 de septiembre de 2012


Ya se exhiben los objetos rescatados del barco naufragado en el siglo XVIII

La muestra incluye cañones, vasijas, antiguas monedas españolas y una gran variedad de pipas de la época, sólo algunos de los 15 mil elementos hallados en el cargamento del navío.

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Cómo era la vida en la Buenos Aires del siglo XVIII? ¿Qué se comercializaba con España? ¿Cuáles eran los consumos y costumbres de la colonia? Algunas respuestas pueden encontrarse desde ayer en la muestra Los misterios de un naufragio en el Río de la Plata, donde se exhiben cañones, vasijas, monedas y hasta pipas de aquella época, que formaban parte de la carga del barco mercante español de 1747 que fue hallado en Puerto Madero en 2008. La exhibición, organizada por la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura porteño, fue montada en el Espacio Virrey Liniers (Venezuela 469), en San Telmo.
"Tenemos la hipótesis de que el barco tuvo una rotura de quilla en algún lugar con suelo duro, probablemente del lado uruguayo, y sometido tal vez a una situación climática difícil, llegó a esta costa. No se hundió en su totalidad; de hecho el sitio está vandalizado por los propios habitantes porteños del siglo XVIII", comentó el arqueólogo Javier García Cano, que dirigió el proceso de recuperación del pecio. Y agregó: "También hay que pensar en aquella Buenos Aires como una ciudad con 40 mil habitantes perdida en el mundo, sin materiales, sin madera, sin piedra, sin metal, y un barco de roble era como el paraíso."
La muestra deja ver algunos de los 15 mil elementos hallados en el navío, la mayoría con un sorprendente estado de conservación, como las botijas modeladas en torno. Esas cerámicas, ovaladas, alargadas o redondas del tamaño de una arroba, transportaban hasta 16 litros de vino o 12,5 de aceite. García Cano destacó como "piezas únicas" a la tabla tallada con dibujos y a las alcarrazas, cerámicas delgadas y blancas producidas en la Sevilla islámica, que "se usaban domésticamente para mantener fresca el agua y que no se encuentran en ningún otro sitio arqueológico, excepto uno, en Cuba". Carozos de aceitunas y tapones también perduran intactos.
Una de las atracciones principales es el cañón de hierro fundido de ánima lisa y avancarga de 900 kilos, el arma naval por excelencia en aquella época. Lo que se ve es uno de los cuatro que encontraron en posición de estiba en la bodega. Según las autoridades, "se traían al puerto para ser comerciados", aunque participantes del proceso recordaron que "en esa época aún se obligaba a los barcos que llegaban de España a venir armados con cañones".
El recorrido continúa con sogas, cuchillos, vasijas y pipas, en gran cantidad y con decoraciones de pescados, de gran uso en la población rioplatense, sobre todo cerca del puerto. Y un par de monedas que reflejan la desordenada economía española: son de ocho maravedíes, reselladas y deformadas a puro golpe de martillo, de la época de Felipe IV. Circularon en España hasta principios del siglo pasado. Mariano Darigo, arqueólogo, y Matías Warr, estudiante, ambos de la Universidad Nacional de Rosario y participantes de la excavación, desmintieron que se trate de un galeón, y contaron que debieron retirar a mano más de 20 toneladas de piedras que los navegantes usaban como lastre. Entre los objetos hallados, la mayoría de uso cotidiano, resaltaron una pelela de porcelana "de algún personal jerárquico", y destacaron "la preservación de muchos objetos. Después de Cayastá, es el mayor hallazgo de cerámica que hubo". «

largo como tres colectivos
El barco, de 28 metros ("del tamaño de tres colectivos", contaron), fue hallado de casualidad por un obrero que trabajaba con su excavadora en una obra privada en Puerto Madero. Estaba a diez metros de profundidad. La estructura completa fue trasladada a Barranca Peña, en La Boca, donde se encuentra reenterrada en las condiciones originales, y monitoreada, ya que en la superficie la madera se pudriría en poco tiempo. Ayer, durante la inauguración de la muestra, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, se mostró "orgulloso" del proceso en el que trabajaron unas 35 personas de distintos ámbitos. El próximo paso será la elaboración de un documental y otro libro digital.

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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