martes, 9 de octubre de 2012


a intervención artística en las vidrieras del bar El Cairo desató la polémica en Facebook

Los rosarinos que pasearon por el centro ayer se encontraron con que los grandes ventanales del legendario bar ubicado en Sarmiento y Santa Fe estaban cubiertos con pintura a la cal. Las versiones sobre lo que había pasado estallaron al publicarse las fotos en las redes sociales.

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Por Ricardo Luque / La Capital.
El lunes por la mañana los pocos rosarinos que transitaban por el centro, vacío por el feriado, se sorprendieron al ver que las vidireras del bar El Cairo estaban cubiertas con gruesas pinceladas a la cal. En el ventanal ubicado junto a la puerta del local, en la esquina de Sarmiento y Santa Fe, se destacaba la leyenda “Te adoro”, escrita en letras enormes y blancas. Había que prestar atención para leer la declaración de amor. Si se pasaba apurado, sin prestar atención, acaso no se hubiera alcanzado a descrifrar la escritura en el cristal. Es más, se hubiera temido que el legendario bar, que fuera la parada del Negro Fontanarrosa y la Mesa de los Galanes, hubiera bajado las persianas ya sea para abandonar el negocio o para hacer reformas. Lo cierto es que se trataba de una intervención realizada en el marco de la 8º Semana del Arte de Rosario.
La incertidumbre que se apoderó de la gente, que reaccionó con desconcierto, en algunos casos, aprobación, en otros, y enojos, en otros tantos, se trasladó a las redes sociales cuando las fotos de El Cairo “intervenido” fueron publicadas en Facebook y Twitter. La polémica, que recordó a las que encendidas discusiones que suscitaban las performances del grupo Cucaño en los 80, sumó apologías y rechazos y estalló el debate.
Claudia Aprile, diletante, amante de las artes, fue la primera en preguntar: “Qué es eso?”, una pregunta que atravesó el debate de comienzo a fin, en español y en el primer idioma que se le venía a la mente a los polemistas, como Ilka Luetich, que disparó: “Cosa c'é?”. A lo que Adián Lampertti respondió, en defensa de los artistas, “habrá que tomar algunos talleres de cultura, me parece...veo que la gente entiende poco”.
A la discusión se sumaron también las estrellas de la televisión, Susana Rueda, breve, concisa, segura, dijo: “Me gusta”, y a su voz se sumó, desde Francia, la traductora rosarina radicada en Lyon, Mariela González Nagel, quien dijo: “Mmmm, qué lindo...” Y a modo de lectura crítica añadió: “Parece un local abandonado”. A lo que el publicista Sebastián Abramovich sumó: “No me gusta, parece que El Cairo está liquidando todo”.
Alejandra, estudiante de Comunicación Social, fue cruel: “La semana del enchastre y el mal gusto, diría yo”, disparó. Sandra Nanci Bianchi sumó su crítica. “Qué mal gusto, con tantos artistas, el boliche del Negro se merecía algo mejor que garabatos sin sentido, ¡¿Quién hizo eso?! Rubén Chazarreta, del delivery La previa, sentenció: “Invitación al mal gusto”. La respuesta no se hizo esperar. La arquitecta Gabriela Kaplan defendió propuesta. “Los enchastres a la cal son cultura popular, ¡buenísimo!”, comentó.
A esa altura el debate ya había subido la temperatura, fue entonces cuando GAb Gabelich, una de las autoras de la obra, que se inscribe en el “Proyecto Cal”, explicó: “Yo no diría tan livianamente 'garabatos sin sentido'. Será cuestión de acercarse, mirar y pensar un poco que hay detrás de esa propuesta. El arte hace mucho pero mucho tiempo dejó de ser solo destreza manual y producto puramente contemplativo. El arte no es solo para la retina, el arte es para el pensamiento. Los invito a eso, a pensar!!!!”.
Sus palabras no pusieron paños fríos a la discusión, ni mucho menos. El reportero gráfico Mario Manuel García ironizó: “Arte moderno, jajaja” y, ante la respuesta de Gabelich, que le recordó que “el arte moderno murió hace algunas décadas”, insistió nostálgico: “Como se nota que ninguna de ustedes iban a El Cairo cuando estaban los Gallegos y nos juntábamos con el Negro Fontanarrosa...porque de El Cairo sólo queda el nombre”. La concejal Norma López dio su parecer: “No fue buena la sensación que tuve hoy al entrar”.
Casi obligada por el cariz del debate, la edil kichnerista añadió: “Por eso comparto la sensación: lo artístico debe provocar; puede o no gustar, pero sin dudas, provocar. Indio Luque y GAb Gabelich, rescato todas las intervenciones porque además, acercan arte y gente; bienvenida la intervención en El Cairo a pesar de mi "gusto", ja!”. Sus palabras alentaron a intervenir a César Debernardi, el célebre cantante de rock Coki de los Killer Burritos, quien se la jugó: “Excelente, mejor de lo que hay adentro”.
La polémica, lejos de calmarse, volvió a cobrar intensidad. Florencia O'Keeffe, la columnista de Salud del programa “Bien temprano” de Canal 5, contó una anécdota: “Discutí con un taxista esta mañana: me decía que había sido un atentado. Le digo : no señor, es arte, es una instalación! Insistió: nena, eso es mala leche y el que lo hizo tiene que estar preso!!!”. Gabelich volvió a la carga: “Anoche había un grupo nutrido de turistas alemanes que estaban maravillados y felices de estar siendo testigos y partícipes”.
Nadie se quiso quedar afuera del debate. Hasta Jorgelina Díaz da Silva, la más famosas de las secretarias de “El show de AJ”, preguntó: “Perdón, pero esto es de verdad? Naaaahh!” . Betty Page, el seudónimo de la locutora Mariana Varano en Facebook, comentó filosa: “¿La próxima puedo hacer intervenciones yo? Pensar que cuando dejé puesto el papel de diario en las puertas del balcón porque estaba pintando me pidieron que lo sacara porque quedaba mal y era arte :S”.
Más allá de las ironías, los enojos, los cruces, la polémica que generó la intervención en El Cairo fue movilizadora. Acaso haya sido esa la intención de los artistas que el sábado por la noche, durante le lanzamiento oficial de la Semana del Arte en el bar, pintaron a la cal los ventanales del local donde el Negro Fontanarrosa siempre jugó de local. Por eso la exclamación de Mónica Méndez hizo las veces de sabia conclusión de la polémica: “Esto es arte!, que lo parió Medieta

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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