miércoles, 10 de octubre de 2012


El universo íntimo de Spinetta, en la Biblioteca Nacional

Manuscritos, anotaciones y dibujos realizados por Spinetta, junto con libros, discos y fotografías, que testimonian momentos de su vida y obra se podrán ver hasta el 12 de diciembre en una muestra que alterna con recitales, charlas y homenajes.
"Spinetta, los buenos libros de la memoria" es una pequeña pero profunda parte del universo íntimo del músico, aquel "de una poética de fuerte contemporaneidad con un lenguaje familiar, de nuestra ciudad, a la vez extraño y lírico que toma la herencia de la poética universal", como lo definió el director de la Biblioteca Nacional Horacio González.
Fotos, tapas de las legendarias revistas Pelo y Expreso Imaginario, programas de recitales como el de Obras en julio de 1980 cuando tocó junto a Pomo, Diego Rapoport y Pedro Aznar. "Nací como nace un capullo, como nacemos todos junto al amor de los niños que me dieron el sentido y el cuidado", se lee en una gigantografía de un manuscrito.
En el edificio de Agüero 2502, el visitante se topa con una enorme bandera de River colgada con la leyenda "La bengala perdida", en alusión al tema homónimo -cuyo manuscrito está en la muestra- y a la larga prédica antiviolencia de Spinetta.
"Luis era un furioso hincha de River, amaba el deporte y odiaba la violencia que generaba", sostuvo Eduardo "Dylan" Martí el curador de muestra, amigo y fotógrafo personal del músico. Pero ese "trapo" es sólo el comienzo de un itinerario que apuesta también a la faceta de un Spinetta comprometido con los problemas sociales. "Tenía los pies sobre la tierra", agregó.
Así lo testifican su remera negra de la campaña de Conduciendo Conciencia que reza "Todos fuimos, todos somos, todos podemos ser" o la foto en la carpa blanca con el cartel en el pecho: "Todos somos docentes" demostrando que con su poética denunciaba las injusticias y tragedias y que el Flaco ponía el cuerpo.
Esta exposición del hombre que con 62 años llegó a tener 40 discos en su haber despliega un universo inédito, como sus increíbles dibujos: criaturas humanoides, personajes urbanos mujeres con grandes pechos y cabezas de serpiente y la perla: autos de varios modelos y perspectivas con hechura profesional.
La poética "delicada y trágica, siempre presente incluso en los programas de Capusotto", dijo González, se traduce en este muestrario tangible como la discografía completa con 24 vinilos y otras de 23 cds.
Vitrina parte merece la tapa de "Artaud", una de los tesoros que rescató Martí y que se eleva sobre la guitarra que usaba Spinetta durante la época de Pescado Rabioso.
Componen este cosmos su vestuario como el que usó en la presentación de "San Cristóforo" en 1998 o en los videoclips de "Cheques" (1995) y "La montaña" (1991) y parte de su biblioteca, junto a lapicera Rotring y a su libro "Guitarra negra" (1978).
Allí están sus libros marcados, amarillentos como "Van Gogh, el suicidado por la sociedad", de Artaud; "Las enseñanzas de Don Juan", de Castaneda; "Historia de la sexualidad", de Foucault; "El engranaje" de Sartre; "Símbolos de la transformación", de C.G. Jung y "El secreto de la flor de oro", de Jung y Richard Wilhelm.
Otra escala son las fotografías de su intensa vida. La intimidad se registra en imágenes robadas de su adolescencia, escenas de amor con quien fuera su primera mujer y madre de sus cuatro hijos, poses con sus padres e incluso un niño Spinetta en su pupitre.
La mayor parte la integran aquellas de su vida musical -muchas tomadas por Martí- como el mosaico de doce imágenes recientes, en blanco y negro casi a media luz, donde está el Flaco tocando con Javier Malosetti y Daniel Wirtz en un ensayo en La Diosa Salvaje.
Un pasillo se reviste con fotografías, como un retrato hecho por Nora Lezano, o una imagen de estudio de un adolescente ya músico de Annemarie Heinrich. El resto son instantáneas ya eternizadas por Dylan Martí en las etapas de Spinetta Jade, Invisible, Pescado Rabioso, Almendra y como solista; con Charly García con narices postizas y con Fito Páez, tapa del disco conjunto "La La La".
Entre sus prolijos manuscritos están las letras de "La bengala perdida" y "De tu alma", donde el músico señaló con flechas la secuencia de las estrofas. "Marcame y marca con tus ojos los navíos y las almas, sólo quitame, quitame las penas con tus labios, queme quema", se extiende gigante este manuscrito parte de "Guíame", ilustrado con uno de sus impactantes dibujos.
Guitarras como una Ovation 1617 que Spinetta usó para presentar "Kamikaze" en Obras en 1982, un dibujo del Flaco con el anillo del Capitán Beto de Ciruelo, entradas a recitales en el Gran Rex y en la Casa Suiza; programas desde Almendra hasta el Unplugged Estrelicia son algunos de los cientos de objetos en esta muestra.
"Es imposible abarcar la obra de Luis", dijo Martí y recordó: "No era un gran coleccionista de su propio arte, regalaba mucho, era desprendido y generoso".
De hecho, esta muestra se hace por la colaboración familiar y la ayuda de los incondicionales amigos, que también darán recitales, charlas y clínicas hasta el 12 de diciembre y cuya programación se puede ver en www.bn.gov.ar.
"Ojalá sirva de estímulo para las futuras generaciones de artistas. Fue un compositor increíble y estaría muy feliz si eso sucede", evocó el curador que con esta muestra intenta "transformar el shock de la tristeza en un evento artístico".
"Era una persona muy amada por sus seguidores e ignorada por la cultura mediática. Luis está flotando sobre el asfalto de Buenos Aires, han quedado sus marcas por todos lados", concluyó Martí sobre ese artista genial que escribió "el infinito no ha cambiado, está presente cuando miramos al cielo, los que lo amamos".

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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