miércoles, 10 de octubre de 2012


El mural de Siqueiros rescatado del olvido 80 años después

Quienes encargaron –y pagaron- al pintor David Alfaro el mural “América Tropical” esperaban un paisaje idílico inspirado en leyendas precolombinas, que reforzara la identidad folclórica de la calle Olvera, un enclave mexicano en la ciudad estadounidense de Los Ángeles.
Pero el muralista tenía otra cosa en mente: mostrar la explotación de los pueblos del sur del continente, regidos por Estados Unidos y la lógica del imperialismo. Y lo hizo mediante la imagen de un indígena crucificado, bajo las alas amenazantes de un águila americana, y un par de revolucionarios de sombrero, chullo y armas en alto.
Siqueiros, comunista fervoroso para quien el arte fue también activismo, concluyó el mural el 9 de octubre de 1932. La gala de inauguración convocó a personalidades de la cultura californiana y consolidó al mexicano como maestro de pintores.
Pero la emoción duraría poco: la iconografía del aborigen en la doble cruz no satisfizo a los directivos del Plaza Art Center, comisionistas de la obra y dueños del edificio histórico donde se aloja, en una terraza del segundo piso.
¿La solución? Cubrir el mural con una capa de pintura; primero la porción que podía verse desde la turística calle Olvera, luego el resto.
Hicieron falta ocho décadas, innumerables polémicas y un proceso de conservación de casi 25 años para dejarlo otra vez a la vista, en una esperada reinauguración que tuvo lugar este martes.
“Es particularmente importante porque es uno de los tres murales que pintó Siqueiros en Los Ángeles y es el último que queda en su ubicación original en todo Estados Unidos”, dijo a BBC Mundo Leslie Rainer, experta del Instituto de Conservación Getty y responsable del proyecto.

Rescatado del olvido

Restauración
El mural estuvo mucho tiempo debajo de una capa de pintura.
Con unos 5,5 metros de altura por 24 de largo, “América Tropical” es una de las tres obras murales que hizo Siqueiros en California durante su estadía de seis meses como refugiado político.
"Hicieron falta ocho décadas, innumerables polémicas y un proceso de conservación de casi 25 años para dejarlo otra vez a la vista: "América Tropical" es el único mural de Siqueiros que queda en Estados Unidos en su ubicación original"
Mientras que otro de ellos se ha deteriorado por completo, el tercero -titulado “Retrato actual de México”- ya no está en la casa particular donde fue pintado originalmente sino que ha sido trasladado a un museo en Santa Bárbara.
El de la calle Olvera fue por años un mural invisible, pero no por ello dejó de generar polémica. Fue a finales de los años '60 que el movimiento Chicano renovó el interés en la obra y, con el impulso de la historiadora Shifra Goldman, inició una campaña para recaudar fondos destinados a recuperarlo.
El mismo Siqueiros fue consultado: dijo que no quería que nadie pintara encima de su obra, para que la imagen deteriorada diera cuenta del devenir de la historia, de la censura y el vandalismo de los que el mural había sido objeto.
Restauración del mural
El proceso de restauración fue meticuloso.
Su muerte, en 1974, ocurrió antes de que se iniciara un proceso de restauración “de los más complejos y prolongados” jamás llevados a cabo por el Instituto Getty, según Rainer.
“A finales de los '80 nos pidieron ayuda para evaluar los materiales utilizados por Siqueiros y luego para hacer una evaluación del impacto de la polución”, señaló la experta.
Con una inversión pública y privada de US$9,95 millones, el remozado “América Tropical” quedó ahora a la vista del público desde una plataforma de observación, mientras que en el centro de interpretación adyacente se ilustra su controvertida historia.

Paleta perdida

Pero, a primera vista, el estado de mural puede decepcionar a más de uno: la paleta de color vibrante, característica de la obra de Siqueiros, se ha perdido por completo.
"Quizás el mayor desafío ha sido lograr un balance: queremos que el mural cuente todas las peripecias por las que pasó y, a la vez, dé testimonio de la grandeza de Siqueiros, un artista clave del siglo XX"
Leslie Rainer, Instituto de Conservación Getty
Los expertos explican que su minuciosa tarea se basó en conservar lo que ha sobrevivido, no en restaurarlo a su estado original. Una decisión basada, por una parte, en la voluntad del mismo Siqueiros de no pintar sobre lo dañado y, a la vez, en que no existe registro visual alguno de los colores que originalmente tenía el mural.
“La parte que mejor se ha conservado es la primera que fue cubierta con pintura. Allí los colores que nos encontramos son más brillantes y vívidos que en el resto de la superficie”, explicó la encargada del proyecto.
Parte del daño ocurrió cuando la segunda capa de pintura blanca comenzó a descascararse, arrastrando consigo la base original. Luego, el sol y el calor hicieron lo suyo durante 80 años.
La técnica elegida por el maestro no ayudó: según han analizado los especialistas, Siqueiros puso aquí a prueba un método experimental de fresco sobre cemento, en lugar de sobre superficie calcárea, aplicando probablemente pintura en aerosol en lugar de con pincel.
Mural
Esta foto en blanco y negro muestra su apariencia original.
“Como innovador incansable que era, inventó aquí una forma distinta de hacer frescos, pero el cemento no se consolida igual y probablemente la técnica no hubiera sido del todo exitosa, incluso sin todo lo que ocurrió después”, reveló Rainer a BBC Mundo.
También los extremos del mural resultaron dañados por un terremoto, que en 1981 hizo desplomarse las dos esquinas superiores del edificio. Ahora, han sido rellenados con cemento sin pintar.
En la parte inferior de la imagen, los expertos miraron con horror una gruesa tira de brea colocada encima de la pintura, probablemente producto de una reparación del techo del edificio donde está el mural.
“Pero más allá de lo técnico, quizás el mayor desafío ha sido lograr un balance para no borrar todos estos detalles que están detrás de la obra y, a la vez, mostrar la mano del artista. Queremos que el mural cuente todas las peripecias por las que pasó y, a la vez, dé testimonio de la grandeza de Siqueiros, un artista clave del siglo XX”, resumió la experta en conservación.

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Recrearon la historia de la recuperación del mural de Siqueiros

CULTURA
Fuente: TELAM

Por Mora Cordeu
La historia de la recuperación del mural "Ejercicio plástico" de David Alfaro Siqueiros (1896-1974) fue recreada minuciosamente anoche en la Sala de Arte Público que lleva el nombre del famoso muralista con una presentación fotográfica y una mesa redonda integrada por especialistas y funcionarios argentinos y mexicanos.
La tarea binacional realizada por ambos países, para rescatar del abandono y el olvido la obra que permaneció por 17 años abandonada en cuatro contenedores, fue analizada anoche de manera exhaustiva, aunque un clima de emoción y de camaradería prevaleció sobre la cantidad de datos aportados en la charla.
"Es una gran alegría que todos conozcan lo que se ha hecho a partir de esa decisión política tan fuerte entre dos países de recuperar la cultura y en este caso un mural maravilloso. Nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando vino aquí como senadora asumió el compromiso de restaurar la obra", resumió la embajadora argentina en México, Patricia Vaca Narvaja.
"Cumplió su promesa con creces -subrayó- y también porque México nos ha acompañado y no podía ser de otra manera; nuestros pueblos históricamente han tenido lazos sociales políticos y culturales".
Ante un público que desbordó la capacidad del salón de conferencias, la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, y el ex agregado cultural de la embajada de México en la Argentina, Miguel Díaz Reinoso -uno de los promotores iniciales del rescate-, fueron los que plantearon desde la perspectiva de cada país el proceso de recupero que finalizó en diciembre último.
Con la visita del presidente mexicano, Felipe Calderón, quedó inaugurado el mural, detrás de la Casa Rosada, en la vieja Aduana Taylor.
De la mesa redonda también participaron Gabriela Gil, directora del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INVA y Cecilia Jaber Breceda que ocupa en la cancillería mexicana el mismo cargo que Faillace.
"Siqueiros nos convoca a los reencuentros, vinimos a compartir hallazgos y avatares en la búsqueda del mural, búsqueda llena de intenciones, pero también de decepciones", apuntó Díaz Reinoso, uno de los tantos que pensó en una leyenda cuando le hablaron por primera vez de esta obra.
"Cuando nos enteramos que había un complejo litigio legal dijimos el mural si existe. A principios del 2000 por notas de prensa se fue integrando un nuevo expediente para documentar su existencia y actualizar la información", recordó.
Más adelante, Faillace se remontó a la tarea comenzada en 2003 cuando fue nombrada subscretaria de Cultura y "el tema del mural se había convertido en una obsesión".
"Lo fui a ver al entonces presidente Néstor Kirchner y le dije que aunque no supiéramos el estado en que estaba había que declararlo patrimonio histórico cultural de la Nación y en noviembre de ese año salió el decreto y el mural comenzó así una etapa judicial protegido por la ley 12665, de nuestro patrimonio".
Poco a poco, continuó Díaz Reinoso, el mural fue recobrando una imagen de lo que significaba, "era como armar un rompecabezas".
¿Qué era ese mural de leyenda, en el que se mezclaban historias de amores y pasiones y muchas rarezas para la historia del muralismo como lo conocíamos hasta ese momento?, inquirió.
"Siqueiros en 1933 en el sótano de la residencia de campo de Natalio Botana, director del diario Crítica, se concentró no en motivos revolucionarios, sino en el análisis de los problemas visuales y de la relación del arte con la tecnología -explicó-.
Diseñó una nueva forma de percepción más ligada al cine, creó una obra con pocos antecedentes".
Lo había realizado con otros artistas en una obra colectiva, toda una novedad y nombró a Berni, Spilimbergo y a Castagnino.
"Este último volvió a ver el mural para limpiarlo y años después fue el principal orador en la conferencia por la libertad de Siqueiros, sentenciado en México a ocho años de prisión".
"A México llegaron las noticias en 2009 de la expropiación, símbolo del bicentenario de la independencia. Hace apenas un mes tuve la oportunidad de estar en Buenos Aires y fui a ver el mural: verlo es una experiencia absolutamente recomendable: están los colores y la textura, la entrada tal cual estaba en la finca, se respira el ambiente propiciado por Siqueiros", describió Díaz Reinoso.
Una caja de cristal, "en la que el muralista plasmó figuras que parecen flotar en el interior del muro, más que en su propia superficie".
El mural, analizó Díaz Reinoso se convirtió en una lucha por el patrimonio artístico pero también en un bien simbólico: mexicano, argentino y latinoamericano. Hoy la Argentina nos devuelve la oportunidad de ver el mural vivo, recuperado, como nuestro patrimonio compartido".
"Esto se debe a periodistas, investigadores, diplomáticos, gestores, pero especialmente se debe, sin duda, a Cristina Kirchner. Me parece que es elemental este reconocimiento", manifestó.
"Cristina asumió la tarea del rescate como una cruzada binacional", remató ante los aplausos del público.

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